
Mirar no siempre ha significado lo mismo. La posición del espectador, la luz, el movimiento o la experiencia pueden cambiar radicalmente la manera de percibir una obra de arte. ¿Cómo se vivía esto en la Edad Media?
Una veintena de expertos internacionales debaten sobre ello estos días en la provincia de Palencia dentro de una nueva edición del Coloquio Ars Mediaevalis, que organizamos gracias al apoyo de la Diputación de Palencia.
El encuentro reúne del 2 al 4 de octubre a investigadores procedentes de diferentes puntos de España, así como de Suiza, Austria o Estados Unidos. ¿Su objetivo? Analizar cómo el poder, la religión, la luz, el espacio o incluso el movimiento condicionaban la forma de ver y comprender las imágenes medievales. Entonces, como ahora, ver no era una acción pasiva: la mirada contribuía a construir el significado de las imágenes.
Esta es una de las principales ideas que se abordarán en el coloquio, que se celebra estos días entre Aguilar de Campoo y Baltanás, gracias al apoyo de la Diputación de Palencia. Los participantes analizarán los denominados “regímenes de visualidad del arte medieval”. Es decir, las condiciones culturales, sociales, religiosas, políticas y tecnológicas que determinaban qué se veía, cómo se veía y quién podía hacerlo”.

Saber mirar
Durante mucho tiempo se ha considerado la Edad Media como una época alejada de la experiencia visual. Sin embargo, las investigaciones más recientes han demostrado la importancia que tuvieron la luz, el color, la óptica, las teorías medievales sobre el conocimiento, la narración y la percepción del cuerpo en la recepción de las imágenes.
El coloquio parte precisamente de esa nueva mirada para plantear una pregunta aparentemente sencilla, pero de enorme complejidad: “¿qué ocurría cuando un hombre o una mujer medieval se situaba ante una imagen?”. Evidentemente, la respuesta depende de muchos factores. Una misma obra podía percibirse de forma diferente según el lugar desde el que se contemplase, la hora del día, la iluminación natural o artificial, el movimiento del espectador por el espacio o el contexto ritual en el que se mostraba. Incluso pasar las páginas de un manuscrito, manipular un objeto o contemplar una imagen desde una determinada distancia formaban parte de esa experiencia visual.
Una mirada condicionada por el poder y la religión
El programa propone, igualmente, analizar la dimensión política e ideológica de la mirada. Durante la Edad Media, las imágenes estaban estrechamente vinculadas al poder y a la doctrina, de modo que “no todo podía verse de la misma manera ni por todas las personas”.
Las autoridades políticas y eclesiásticas podían determinar dónde se situaban las imágenes, quién tenía acceso a ellas y en qué circunstancias debían contemplarse. De este modo, los espacios, los rituales y las propias obras podían convertirse en auténticos “programas de visión” destinados a orientar la experiencia de los fieles.
La propuesta del coloquio permitirá abordar estas cuestiones desde perspectivas muy diversas, conectando historia del arte, pensamiento, religión, ciencia, arquitectura y estudios sobre la percepción.

De Aguilar de Campoo a Baltanás
El encuentro está dirigido por Gerardo Boto Varela, de la Universitat de Girona; Alejandro García Avilés, de la Universidad de Murcia; y Herbert L. Kessler, de la Johns Hopkins University. Entre los especialistas participantes figuran investigadores de instituciones como la Université de Fribourg y Universität Bases, en Suiza; Universität Wien, en Austria; Case Western Reserve University y University of Wisconsin-Madison, en Estados Unidos; además de diferentes universidades españolas.
La primera jornada se celebra en la sede de la Fundación Santa María la Real, en Aguilar de Campoo, donde se abordarán, entre otras cuestiones, la visión de lo inaccesible en el siglo XII, la estética de la oscuridad en el arte bizantino o los límites de la visión en el gótico tardío.
El sábado, el coloquio se trasladará al Museo del Cerrato, en Baltanás, con nuevas ponencias y visitas al patrimonio de la comarca, entre ellas la iglesia de Santa Columba de Villamediana y el monasterio de Santa Cruz de la Zarza. La última jornada regresará a Aguilar de Campoo.
Con esta decimosexta edición, Ars Mediaevalis vuelve a convertir Aguilar de Campoo en punto de encuentro para especialistas dedicados al estudio del arte y la cultura medieval. Una cita que propone, cambiar la perspectiva, dejar de mirar únicamente las imágenes medievales para preguntarnos cómo las miraban quienes vivieron hace siglos. Porque detrás de cada imagen no solo había algo que ver, sino también una forma concreta de mirar, entender y experimentar el mundo.
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