Esta semana hemos tenido la oportunidad de participar en la celebración del 40 aniversario del programa de Escuelas Taller, organizado por el Servicio Público de Empleo Estatal (SEPE).
Una iniciativa que nació aquí, en nuestra casa, el monasterio de Santa María la Real, en Aguilar de Campoo, y que a lo largo de estas cuatro décadas ha servido para dar formación y empleo a más de un millón de personas en España, América Latina y África.
“Había que recuperar jóvenes, recuperar oficios y recuperar patrimonio”, explicaba nuestro fundador, el arquitecto, dibujante y escritor, José María Pérez “Peridis”, durante el evento de celebración del 40 aniversario de Escuelas Taller-PROGRAMA TándEM, celebrado esta semana en Madrid. Con esa idea, impulsó las dos primeras Escuelas Taller. Una en Aguilar de Campoo, para devolver a la vida al “convento caído”, nuestra casa, el monasterio de Santa María la Real y, otra, en Valladolid, para restaurar el monasterio de San Benito.
La filosofía era sencilla “aprender haciendo y hacer aprendiendo”. Esas dos escuelas fueron el origen, la semilla de un programa, que gracias a la ayuda del SEPE se extendió por toda España y, con el apoyo de la Agencia Española de Cooperación Internacional para el Desarrollo (AECID) llegó a América Latina y África. Cuatro décadas, cientos de escuelas y más de un millón de personas que ha encontrado en este programa una oportunidad de futuro, porque, al fin y al cabo, como reza el lema del aniversario y como recordaba la Ministra de Trabajo y Economía Social, Yolanda Díaz, en su intervención, han sido “40 años transformando vidas”.
40 aniversario Escuelas Taller
40 años transformado vidas
Vidas y testimonios, como el de nuestra compañera, Marta Rojo, que también pudieron escucharse durante la celebración del aniversario. ” “A mí me ha cambiado la vida por completo”, explicaba Marta, “comencé en el programa en el 1989, como alumna, salí de la fábrica de galletas y entré en la Escuela Taller, en una formación mucho más creativa, ilusionante y diferente. Puede pasar por los talleres de arqueología, albañilería y maquetas y, sobre todo, construí mi futuro laboral aquí, vinculado a la Fundación Santa María la Real, donde aún sigo”. 
La experiencia de Marta y del resto de participantes, alumnos, promotores o entidades colaboradoras, demuestran que las Escuelas Taller, han sido un pilar, un ejemplo, sobre el que se han podido ir construyendo otros muchos programas de empleo. Iniciativas que mantienen el espíritu, aunque con una filosofía renovada y adaptada a las necesidades del actual mercado laboral para seguir “transformando vidas”. Pero, mucho mejor que nosotros, lo cuentan quienes lo han vivido directamente.
Aquí os dejamos el evento completo del aniversario con sus testimonios