El taller de caligrafía medieval de la Fundación Santa María la Real se adentra en la escritura celta

El trazo de capitulares celtas es el reto al que se enfrentan los 18 participantes del sexto taller de caligrafía medieval, organizado por la Fundación Santa María la Real en su sede de Aguilar de Campoo. Esperanza Serrano, experta calígrafa de la Villa del Libro de Urueña, será la encargada de guiar sus pasos a lo largo de las tres jornadas, hasta el domingo, 17 de junio.

Los alumnos trabajarán con distintos instrumentos: lápiz, plumas metálicas y pinceles, tintas, pigmentos naturales y gouache, para trazar sobre auténtico pergamino varias letras decoradas extraídas del Libro de Kells. Un manuscrito que, según explicaba Esperanza Serrano, fue realizado por monjes celtas del monasterio irlandés de Iona, alrededor del año 800 y ha sido “considerado una obra maestra de la iluminación europea, por la belleza, suntuosidad y complejidad técnica, tanto de su caligrafía como de su decoración”.

Es, además, “uno de los más importantes vestigios del arte religioso medieval”. Los asistentes al taller no solo conocerán la historia de tan singular manuscrito, sino que experimentarán en primera persona cómo era el trabajo en un scriptorium medieval. Se meterán en la piel de los escribas y amanuenses, casi siempre monjes, que se entregaron al laborioso trabajo de copiar códices y diplomas, siguiendo muchas veces “un proceso largo y dificultoso que dejaba secuelas físicas”.

 

 

El arte de la caligrafía era, no obstante, el único medio para guardar un texto o difundirlo, dado que, como recuerda la profesora del taller, “hasta hace poco más de cinco siglos no existió en Occidente ningún libro impreso”. Para adquirir la destreza de un amanuense medieval, trabajarán a lo largo de las próximas tres jornadas, hasta el domingo, 17 de junio.

 

IMÁGENES: Diferentes momentos del taller de caligrafía medieval